Dentro del cajón de herramientas de cualquier taller conviven materiales con veinte años de diferencia tecnológica. Saber qué aporta cada uno evita dos errores caros: usar herramienta barata donde no aguanta, y pagar por herramienta de altas prestaciones que la máquina no puede aprovechar.
Acero rápido (HSS)
Es acero aleado con tungsteno, molibdeno, cromo y vanadio, templado a mucha dureza. Aguanta unos 550–600 °C antes de perder filo, lo que limita la velocidad de corte a valores bajos: del orden de 20–40 m/min en acero.
Su ventaja es la tenacidad. El HSS se dobla antes de romperse, lo que en la práctica significa que perdona. Perdona una máquina con juego, una pieza mal amarrada, una entrada brusca, un corte interrumpido. Sigue siendo la elección correcta en:
- Máquinas antiguas o poco rígidas, y fresadoras manuales.
- Brocas de diámetro pequeño, donde la fragilidad del metal duro es un problema.
- Machos de roscar, salvo en producción seria.
- Piezas unitarias donde el tiempo de máquina no es lo que manda.
El HSS-Co (con 5–8 % de cobalto, a veces marcado HSSE) aguanta más temperatura y es la versión que conviene en inoxidable si te toca trabajar con acero rápido.
Metal duro
No es acero: es un material compuesto, granos de carburo de tungsteno sinterizados con cobalto como ligante. Es mucho más duro que el HSS y aguanta 900–1.000 °C, lo que permite multiplicar por cinco o más la velocidad de corte.
El precio que paga es la fragilidad. El metal duro no se dobla: salta. Necesita máquina rígida, buen amarre y parámetros estables. En una máquina con vibración, una fresa de metal duro dura menos que una de HSS, y cuesta cinco veces más.
La proporción de cobalto marca el carácter: más cobalto es más tenaz y menos duro (desbaste, corte interrumpido); menos cobalto es más duro y más frágil (acabado, materiales abrasivos). Es la razón por la que los fabricantes tienen decenas de calidades para lo que a simple vista es "metal duro".
En fresado integral —fresas enterizas— el metal duro es hoy el estándar. En torneado se usa casi siempre en forma de plaquita intercambiable, que es más barato por filo y permite cambiar sin descentrar la herramienta.
Los que están por encima
- Cermet: base de carburo de titanio. Muy bueno en acabados finos de acero, mala tenacidad. Nicho estrecho.
- Cerámica: aguanta más de 1.200 °C y permite velocidades enormes, pero no tolera choque ni refrigerante en muchos casos. Su terreno es la fundición gris y las superaleaciones de níquel (Inconel), casi siempre en seco.
- CBN (nitruro de boro cúbico): lo segundo más duro que existe. Es el material del mecanizado en duro: aceros templados por encima de 45 HRC, donde sustituye al rectificado y ahorra una operación completa.
- PCD (diamante policristalino): insuperable en aluminio, cobre, grafito y composites. No se puede usar en acero: a la temperatura de corte el carbono del diamante reacciona con el hierro y la herramienta se consume.
Los recubrimientos
El recubrimiento es una capa de unas pocas micras depositada sobre el metal duro. No cambia el núcleo de la herramienta; cambia lo que ocurre en la superficie de contacto, y ahí es donde se juega la vida del filo.
- TiN (dorado, el clásico): duro y de uso general, resistencia a temperatura moderada. Hoy es casi siempre la opción básica.
- TiCN (gris azulado): más duro que el TiN y muy resistente a la abrasión. Bien en acero de baja aleación y fundición.
- TiAlN / AlTiN (violeta oscuro o negro): el caballo de batalla actual. Al calentarse forma una capa superficial de óxido de aluminio que aísla térmicamente el filo, así que funciona mejor cuanto más caliente trabaja. Es la elección en acero a alta velocidad y en mecanizado en seco o con MQL.
- AlCrN: evolución del anterior, todavía más estable a temperatura. Muy usado en inoxidable y en aceros duros.
- DLC (carbono tipo diamante): muy bajo coeficiente de rozamiento. Pensado para materiales que se pegan: aluminio, cobre, plásticos.
- Diamante CVD: capa de diamante real. Para grafito, composites de fibra y aluminios con mucho silicio. Nunca en acero.
Dos detalles que casi nadie menciona: un recubrimiento no arregla una geometría inadecuada —una fresa de 4 labios recubierta sigue siendo mala idea en aluminio— y una herramienta recubierta suele tener el filo ligeramente menos vivo que la misma sin recubrir, porque la capa redondea el filo unas micras. En acabados muy finos de aluminio eso importa.
Cómo decidir en dos minutos
Un orden mental que funciona:
- ¿Cómo es la máquina? Si tiene juego o vibra, HSS o metal duro con geometría tenaz. No tiene sentido comprar altas prestaciones que la máquina no va a poder usar; las causas de vibración están en vibraciones y chatter.
- ¿Qué material? Aluminio y no ferrosos, geometría afilada y DLC o PCD. Acero, metal duro con TiAlN. Inoxidable, AlCrN y filo vivo. Templado, CBN.
- ¿Cuántas piezas? Una pieza, la herramienta que ya tienes. Mil piezas, la herramienta que baje el tiempo de ciclo, porque el ahorro de tiempo de máquina paga cualquier diferencia de precio de la herramienta.
- ¿Corte continuo o interrumpido? Si hay ranuras, agujeros o entradas y salidas, sube la tenacidad y baja las expectativas de velocidad.
Si vas a encargar piezas fuera, esto explica por qué dos presupuestos pueden diferir mucho: un taller con almacén de herramienta moderno y máquina rígida hace en veinte minutos lo que otro hace en una hora. En el directorio puedes ver qué procesos y materiales declara cada taller, y en el glosario están definidos los términos de este artículo.
¿Necesitas mecanizar una pieza? En el directorio de talleres de mecanizado tienes más de 700 talleres de toda España con sus procesos, materiales y certificaciones verificados, filtrables por provincia. Y si estás aprendiendo, la Ruta CNC te lleva del código G a la primera pieza.